La alimentación está llena de mitos que nos hacen dudar de lo que es realmente bueno para nuestra salud. En esta primera parte, desmentimos 5 de los mitos más comunes. ¡Vamos a ello!
Mito 1: Comer grasa engorda
Realidad: No todas las grasas son malas. Las grasas saludables (como las del aguacate, aceite de oliva o frutos secos) son esenciales para el organismo.
Mito 2: Los carbohidratos son enemigos de la dieta
Realidad: Los carbohidratos complejos aportan energía y fibra. La clave está en elegir fuentes integrales y consumirlos con moderación.
Mito 3: Las dietas detox limpian el cuerpo
Realidad: Nuestro organismo ya cuenta con mecanismos naturales para eliminar toxinas. No necesitas productos milagrosos para “limpiarte”.
Mito 4: Comer de noche engorda
Realidad: No es la hora de la comida, sino el balance calórico total y la calidad de la dieta lo que determina el peso. Una cena equilibrada no es la enemiga.
Mito 5: Las dietas milagro funcionan a largo plazo
Realidad: Las dietas muy restrictivas pueden dar resultados rápidos, pero suelen derivar en efecto rebote. La sostenibilidad es clave para un cambio duradero.
Mito 6: Los productos light o diet son siempre saludables
Realidad: Aunque tengan menos calorías, a menudo contienen aditivos o azúcares ocultos. Lo natural y sin procesar es, por lo general, la mejor opción.
Mito 7: Saltarse comidas ayuda a bajar de peso
Realidad: Omitir comidas puede alterar el metabolismo y provocar un hambre excesiva, lo que a menudo termina en comer en exceso.
Mito 8: Las proteínas en polvo son imprescindibles para ganar músculo
Realidad: Una dieta equilibrada con proteínas de calidad (animales o vegetales) es suficiente para la mayoría. Los suplementos son solo un complemento, no una necesidad.
Mito 9: El gluten es dañino para todos
Realidad: Solo las personas con enfermedad celíaca o sensibilidad comprobada deben evitarlo. Para el resto, el gluten no supone un peligro.
Mito 10: Las vitaminas y suplementos son sustitutos de una dieta equilibrada
Realidad: Los suplementos pueden complementar una dieta deficiente, pero nunca reemplazarán una alimentación variada y saludable.